1. Argumentar es elaborar razonamientos, buscar buena compañía al primer enunciado.
2. Argumentar es exponer razones sobre lo deliberativo, un lugar en el que es posible la deliberación, una zona en la que no hay verdades categóricas ni rigor científico, sino elecciones de valores.
3. Lo deliberativo admite que un hecho pueda ser considerado de dos o más maneras. No hay respuestas estándar, hay argumentos.
4. En los territorios deliberativos toda afirmación es susceptible de ser refutada.
5. Sólo podemos refutar con argumentos los enunciados que presentan argumentos.
6. Nuestro interlocutor puede exponer sus razonamientos en un escenario democrático en el que los argumentos de uno y otro se sostienen en la mejor confección del propio argumento.
7. Se aprueba que no todos los argumentos tienen el mismo peso y la misma validez. Hay argumentos ramplones y vulgares y hay argumentos brillantes e ilustrados, argumentos enclenques y argumentos escoltados por el saber enciclopédico.
8. La primacía de un argumento sobre otro estriba en su construcción, articulación y exposición, en la calidad contrastada de los razonamientos congregados alrededor de la deliberación.
9. Del punto anterior se infiere que el principio de validez de un argumento descansa en el mejor razonamiento empleado. Unos razonamientos son mejores que otros y se apreciarán los más perspicaces y se devaluarán los menos convincentes.
10. Un razonamiento no es una demostración científica, es una explicación para lograr que una persona o un auditorio se adhieran a una opinión en vez de a otra.
11. Un enunciado sólo se convierte en un argumento si a la opinión expuesta se le agregan una serie de razones que aclaran por qué se opina así.
12. No todas las opiniones sobre temas deliberativos tienen un valor de tasación idéntico. Se acepta la existencia de expertos en la materia y por tanto también una jerarquía de opiniones.
13. Se otorgará autoridad a todo aquel que avale su opinión con conocimiento e investigación en la disciplina debatida, y familiaridad con otras autoridades en ese campo.
14. El argumento es adecuado cuando sus razonamientos están sólidamente postulados y confeccionados, presentan avales de distintas autoridades, y no emplean ni sofismas, ni falacias, ni estrategias de persuasión.
15. La argumentación sólo tiene sentido, y guarda la posiblidad de convencer, si previamente las partes admiten que este código regule una conversación, un debate o una discusión.
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